7/01/2006

Eróstrato y la inmortalidad

Una mañana de primavera del año 356 a.c., Eróstrato decidió que quería que su nombre perdurara eternamente. Después de meditar un buen rato, comprendió que el camino hacia la inmortalidad no iba a resultar sencillo. Al fin y al cabo, no era más que un humilde pastor, no tenía dinero para encargar estatuas o construir palacios. Tampoco tenía muchas luces; días atrás habían rechazado su petición de ingresar como sacerdote en el templo. Ni siquiera tenía la fuerza ni el valor necesarios para ser un gran guerrero, de esos cuyas hazañas cantaban los rapsodas de ciudad en ciudad.

Así que, esa misma noche, Eróstrato entró al templo de Artemisa en Éfeso y le prendió fuego.

Eróstrato fue capturado, torturado y ejecutado. En las doce ciudades de Jonia se prohibió bajo pena de muerte que se pronunciara su nombre, para asegurarse de que su historia cayera en el olvido. No lo consiguieron.

Comments:
Ahora entiendo lo que se les pasa a muchos presidentes por la cabeza, !es del síndrome de Eróstrato¡, lo que pasa es que estos personajes suelen realizarlo en más de una noche. Pues a mi se me esta ocurriendo una idea ...
 
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